La llamada Guerra Civil inglesa (1642-1649) fue en realidad una disputa
bélica por el control del dinero con tintes religiosos que pintaban de sangre
el conflicto. Los parlamentarios, conchabados y sobornados por los banqueros
londinenses de ascendencia judía: llamados puritanos (que desembarcaron en
América para crear luego Wall Street y su sistema financiero), y el rey Carlos I de
Inglaterra, Irlanda y Esconcia, con sus partidarios nobles, se disputaban el control
del dinero con su deuda correspondiente en forma de intereses…